Opinión particular sobre este congreso
Ayer viernes 18 de septiembre, tuve el placer de asistir, junto con algunas compañeras, al III Congreso de Bibliotecari@s Municipales celebrado en Zaragoza. Hay que matizar que para poder acceder tuvimos que tocar algunas teclas, l@s bibliotecari@s son igual de cerrad@s que los archiver@s. Escuchamos de primera mano las experiencias de cinco de estas profesionales (todas mujeres) en el desarrollo de sus proyectos desde las bibliotecas de las que son responsables. Silvia Ruberte Andreu, directora de la Biblioteca Publica del Estado de Zaragoza con su proyecto «Extensión cultural: Exposiciones» o Charo Rizos Blasco, de la Biblioteca BPM Calamocha con su idea de lo que podríamos considerar como un bibliobús (le falta el vehículo), fueron los que me parecieron mas interesantes. Sin embargo lo que me mas claro que me quedo de todo este congreso, y en el que todos los presentes coincidían, es en la falta de profesionales de este sector (la media de edad era elevada entre los profesionales) y la falta sobre todo de «parné», dinerito para llevar a buen puerto todos los proyectos.
Representantes de instituciones
Por allí estaba José Manuel Latorre Martínez, Diputado de Archivos y Bibliotecas de la Diputación Provincial de Zaragoza, así que ni corta ni perezosa me lanzo a decirle que quizás es que las instituciones deberían de poner mas ganas en que los puestos de bibliotecari@s (y de paso los de archiver@s) se cubran con profesionales debidamente formados y que la asignación para estos centros igual hay que elevarla. «Sebe» (así le dicen los que mas confianza con el tienen) me contesta que si, que lo sabe, que hace lo que puede, que los funcionaros que ejercen estos trabajos tampoco quieren que entren nuevos «funcionarios» formados, que si funciona bien «mejor lo dejamos así».
Conclusiòn
Pues no, y no me quedo con las ganas de decirlo, que para eso «no tengo pelos en la lengua». Los que mandan, los de arriba, deberían de ser los primeros en querer para que sus instituciones funcionaran de manera correcta, a profesionales formados. Y ahora los llamo profesionales de la información. Para bibliotecas, graduados en Información y Documentación ( o Biblioteconomía, por lo de la edad), para archivos, graduados en Información y Documentación. Si yo no puedo optar a un puesto de graduado en medicina, los graduados en medicina tampoco deberían poder optar a un puesto de profesional de la información (elévese esto a graduados en Derecho, Historia, ADE, Técnicos o no Técnicos de FP de cualquier rama).
Oye, yo no tengo nada en contra de los graduados en otras ramas pero ….»cada mochuelo, a su olivo»