The Martha Berry Digital Archive Project: A Case Study in Experimental Pedagogy

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Referencia del artículo

Schlitz, Stephanie A. and Bodine, Garrick S. The Martha Berry Digital Archive Project: A Case Study in Experimental pEDagogy. The Code4Lib Journal [en línea]. 1 junio 2012 n. 17. http://journal.code4lib.org/articles/6823 [consulta: 28 octubre 2012]

Resumen (artículo)

Using the Martha Berry Digital Archive Project as an exploratory case study, this article discusses experimental methods in digital archive development, describing how and why a small project team is leveraging undergraduate student support, a participatory (crowdsourced) editing model, and free and open source software to digitize and disseminate a large documentary collection.

Resumen personal

La colección física del Archivo Digital Martha Berry -MBDA- se preserva y mantiene en el Colegio Berry – situado al noroeste de Georgia, en Estados Unidos -, y lleva el nombre de la fundadora del Colegio, Martha Berry, porque posiblemente más de la mitad de los documentos que contiene fueran escritos por ella misma.

La documentación se basa fundamentalmente en diversos tipos de correspondencia con origen o destino diverso: niños del Colegio, profesores, ejecutivos de empresas, literatos, políticos... , generada entre 1885 a 1941.

El estudio se centra en 3 aspectos experimentales del proyecto de desarrollo del Archivo Digital Martha Berry: la plataforma empleada para desarrollarlo Omeka, el aprovechamiento para su elaboración de estudiantes universitarios como un proceso de aprendizaje para ellos, y la utilización de un modelo de edición participativo basado en el Crowdsourcing.

La plataforma que se decidió emplear para desarrollar el Archivo Digital de Martha Berry fue Omeka porque se requería, por una parte, una infraestructura compleja a modo de repositorio digital, pero al mismo tiempo, una interfaz de fácil uso para permitir hacer colaboraciones a usuarios no especialistas. Omeka es una plataforma de software libre ideal para bibliotecas, archivos, museos, colecciones escolares y exposiciones, en definitiva para unos fondos como los de este archivo digital, y aunque no es propiamente una aplicación para repositorios, tiene de salida varios temas, o plantillas, y da la posibilidad de instalar plug-ins que completan mucho la base de la plataforma. Además, soporta el protocolo standard Dublin Core para describir elementos como el título, descripción, creador del documento, fecha, tipo de documento, dispositivos de revisión, remitente y receptor, claves en el proceso complejo de edición de un archivo como este. Por otra parte, Omeka dispone de una activa comunidad de desarrolladores que trabajan y conversan en listas de correo, siendo estas un importante punto de referencia para MBDA, y una razón más por la que se decidió emplear esta aplicación.

Dado que el Colegio Berry tiene una pequeña Escuela de Arte con algo menos de 2000 estudiantes, se pensó en el momento de desarrollar el Archivo Digital Martha Berry en la posibilidad de que algunos alumnos colaboraran, a modo de prácticas, en algunas de las tareas necesarias para llevar a cabo este proyecto. De esta forma, los estudiantes adquirían experiencia y tendían lazos entre sus estudios en literatura o historia, y su trabajo con fuentes primarias en la Colección de Martha Berry. Sin embargo, para que la participación de los estudiantes en el proceso fuera un éxito, era de suma importancia la supervisión de su trabajo.

Precisamente, el modelo de edición participativo, basado en el Crowdsourcing, o trabajo colaborativo tanto en la producción como en la resolución de problemas o toma de decisiones, permite darle a este ingente trabajo un avance significativo sin descuidar la validación o control de contenidos. Los usuarios no administradores editan información en campos adecuados para el Crowdsource siguiendo las directrices de la guía MBDA: concisa en la redacción, con instrucciones, paso a paso, de todo el proceso de edición, capturas de pantalla que ilustran estos pasos… Para la elaboración de la propia guía también se siguió el modelo participativo ya que los estudiantes revisaron los primeros borradores de la misma y fueron críticos con el fin de evitar ambigüedades y malentendidos.

Comentario

Esta experiencia es una demostración de la utilización del ingenio para afrontar un proceso de digitalización de forma satisfactoria, y como la necesidad de recursos, en determinadas ocasiones, es una virtud, hasta tal punto de diseñar un proceso de trabajo participativo, basado en el Crowdsourcing, empleando, además, innovadores métodos y aplicaciones para desarrollar un archivo digital.

El artículo parte de una base, no muy favorable, en la primavera de 2011, para emprender un proceso de digitalización en el Archivo del Colegio Berry -un fondo de 160 cajas con unos 15 expedientes o carpetas de media, cada una, conformado sustancialmente por originales en papel, en grave riesgo de deterioro e inaccesibles, donde el único método de describir la documentación es el de unos listados poco fiables con los contenidos aproximados de cada caja-.

Dada esta problemática y la necesidad imperiosa de difundir y usar la documentación, se diseña un plan de trabajo que salve los restrictivos presupuestos del Colegio y su escaso personal disponible para afrontar este proceso.

Como no es posible hacer frente a la escasez de recursos económicos para adquirir licencias de un gestor de contenidos apropiado para archivos digitales, se decide, en este caso, emplear software libre. El artículo argumenta los criterios por los que finalmente se decide seleccionar Omeka: es una plataforma fácil para publicar en web y permite que usuarios no especialistas puedan hacer colaboraciones, por contra de otras plataformas barajadas como Fedora Commons, poco personalizable y con un interfaz que no tiene front-end.

Ante la falta de personal ampliamente cualificado para llevar a cabo un proceso de digitalización, tan arduo, con miles y miles de documentos, se decide contar con la ayuda de otros miembros de la comunidad educativa, fundamentalmente estudiantes, supervisados, eso sí, por el personal bibliotecario del Colegio Berry, especialmente en las tareas más técnicas como la descripción de documentos.

El resultado fue menos de un año de trabajo después: 15000 documentos escaneados y descritos por medio de un interfaz, a modo de formulario, que permite a los usuarios no administradores añadir información sin descuidar la seguridad y el control de contenidos, a través de las rutinas creadas por el Archivo Digital Marta Berry. Un resultado que sirvió para callar las bocas de algunos miembros del personal del Colegio, escépticos en el Crowdsourcing -por el falso mito de que con este proceso el trabajo podría descontrolarse y no se haría de forma rigurosa-.


Referencias